Una fusión no consiste solo en integrar procesos
Cuando dos organizaciones se unen, también se encuentran maneras distintas de colaborar, tomar decisiones o entender el trabajo.
Cuando dos organizaciones se unen, gran parte de la atención suele centrarse en integrar estructuras, sistemas o procesos.
Y es lógico.
Pero hay algo mucho más difícil de integrar.
Las formas de trabajar.
Las expectativas.
Las relaciones.
Las conversaciones.
En definitiva, la cultura.
Porque cuando dos organizaciones se unen, también se encuentran maneras distintas de colaborar, tomar decisiones o entender el trabajo.
Y eso sigue estando presente mucho después de que los organigramas hayan quedado definidos.
Después de años acompañando organizaciones, hemos aprendido que una cultura compartida no aparece por sí sola.
Necesita conversación.
Participación.
Y espacios donde las personas puedan construir algo común.
Porque una cultura no consiste en definir unos valores.
Consiste en convertirlos en comportamientos y formas de trabajar que se vivan en el día a día.
Empezamos a acompañar a CNTA en un proceso que surgió precisamente de este reto.
Tras su fusión con FUDin, la organización tenía claro que no bastaba con integrar estructuras o procesos.
También necesitaba construir una cultura compartida capaz de dar coherencia a la nueva organización.
👉 Puedes leer el caso completo aquí.
Y si prefieres escucharlo en primera persona, también puedes ver la conversación entre Maialen y Marta Gil, Directora de Personas & Talento en CNTA, sobre el proceso y los aprendizajes obtenidos.
👉 Ver entrevista
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Esta reflexión conecta con una de las observaciones que hemos incluido en nuestro documento:
"18 cosas que hemos visto repetirse una y otra vez".
📥 Puedes descargarlo aquí.